La casa de los niños

Nuestra Clase

UN DIA EN EL COLE

Los ritmos diarios espaciales y temporales son siempre los mismos. Día a día las actividades se suceden en el mismo orden y lugar, de manera que los/las niñas de entre 2 y 6 años, encuentran en ello una seguridad en su ambiente, que es fácilmente predecible.

La acogida de los/as niños/as se da entre las 9h y las 10h. es un amplio márgen que facilita la entrada a los/las niños/as más pequeños/as

Ninguna de las actividades es obligatoria, pero todos los días a la misma hora, se dice que comienza la hora de la actividad que sea.

Sobre las 10h, es hora de reunirse en la elipse que es el lugar del tiempo colectivo diario. Es un tiempo para intercambiar, contar, enseñar y descubrir, cantar y tocar, involucrarse en nuevas actividades, sentir la unidad del pequeño grupo de personas.

Durante el primer periodo de la mañana se hará una invitación al trabajo individual, escogiendo las actividades que les apetezcan de los ambientes propuestos y preparados: “vida práctica”, “vida sensorial”, escritura, lectura, geometría, numeración, geografía, botánica, zoología, música, pintura, manualidades, construcción… Cada quien trabaja a su ritmo y según su gusto, hasta escuchar la campana de la media mañana informando que es hora de terminar.

A las 11:30 comienza la "hora de la fruta", donde los/las niños/as comparten la comida que han traído de casa con sus compañeros/as. Es un momento donde se aplican muchas de las habilidades adquiridas en el trabajo con los materiales de la "vida práctica": Ponemos la mesa, la quitamos y limpiamos los platos en el fregadero que tenemos para tal efecto.

A las 12:00 comienza la "hora del proyecto". La oferta es amplia y diversa, aunque todos tienen en común que son actividades que se pueden realizar con las manos. Es la única actividad en la que el lugar de realización puede variar dependiendo de la propuesta que se haga. Como ejemplos podemos citar la construcción de objetos con ayuda del banco de herramientas reales que tenemos; el modelado de arcilla; sembrar, plantar y regar el huerto ecológico de la escuelita; construir malabares; elaborar pan u otras recetas en la cocina de gas del centro; realización de bisutería de pasta; construcción de intrumentos musicales y un largo etcétera de proyectos en sí mismos motivadores y especialmente escogidos para el desarrollo de sus plenas facultades.

A las 12:30 comienza la "hora del jardín", espacio natural al aire libre donde los/las niños/as corren felices, saltan, juegan en el arenero, experimentan con la mesa de agua, trepan y se lanzan de las cuerdas preparadas para tal efecto, hacen circuitos con los balancines que ellos mismos han construído, etc.

A las 13:00 comienza la "hora de la música y el baile" donde los/las niños/as experimentan con los instrumentos musicales que desean y bailamos según la música, a veces tocada por los/las niños/las, por el/la educador/a o elegida de nuestra CD-teca. Realizamos experimentos sonoros con materiales sencillos y entramos en contacto con la notación musical.

A las 13:30 un adulto cuenta una historia o un cuento.

Los padres y madres vienen a recoger a los/as niños/as entre las 13:30 y las 14:00 h.

EL TRABAJO

En el aula, los/as niños/as aprenden según sus propias necesidades y ritmos, en un ambiente rico y depurado, cuidadosamente preparado por el/la educador/A. Este ambiente permite orden y movimiento al mismo tiempo.


Los/as niños/as trabajan de manera individual o grupal, con las tareas que cada uno/a elije, y el/la educador/a actúa más bien de guía que de profesor/a, ayudando a los/as niños/as a “hacerlo por ellos/as mismos/as”. Confía en la capacidad y el deseo innatos del niño/a de aprender y crecer hacia la autonomía. Acompaña, respetando sus necesidades profundas y sus periodos sensibles de aprendizaje. Su rol consiste en presentar las actividades a los/as niños/as para que puedan elegir en su tiempo las que quieran manipular; también observa y anota las evoluciones de cada uno/a; les guía cada vez que lo piden; y asegura un ambiente acogedor, seguro, propicio a la concentración.


Así el/la niño/a se mueve por su propia motivación, desarrollando iniciativa en el proceso de aprendizaje. Escoge dentro del abanico del material sensorial y cultural presente, según su necesidad del momento. Puede pasar el tiempo que necesite descubriéndolo y lo puede escoger las veces que quiera, volver a ello cuando sea, permitiéndose exploraciones, errores, correcciones, avances, y marcha atrás. El/la niño/a puede trabajar a su propio nivel de perfeccionamiento.

El material pedagógico utilizado contiene los elementos culturales que el/la niño/a necesita adquirir en cada momento. Este material es progresivo, con dificultades aisladas, no propone trampas y es casi siempre auto-correctivo. Esto permite que el/la niño/a evolucione de manera segura, teniendo la posibilidad de aprender de manera autónoma y de auto-evaluarse.

Este material es una ayuda a la vida. Consideramos que vivir experiencias reales es la mejor preparación a la vida. En el aula, se aprende no solo escuchando palabras sino viviendo experiencias reales y trabajando con los materiales sensoriales, lo que permite arraigar profundamente cada aprendizaje. El material siempre presenta una forma concreta antes de evolucionar por etapas hacia una noción abstracta.

Al mismo tiempo que aprende con motivación, el/la niño/a desarrolla auto-conocimiento, autonomía, seguridad, ...y por tanto una autoestima fuerte. ¡No hay sitio para el fracaso escolar ni personal!!.

Para terminar la descripción del tiempo de trabajo, otro rasgo importante de la pedagogía Montessori, es el hecho de que varias edades de niños/as conviven en la misma clase. Los/as pequeños/as aprenden y se inspiran de los/as grandes, reciben ayuda de ellos/as y los/as grandes experimentan el sentimiento y la satisfacción de ser mayor y desarrollan capacidades de transmisión, de cuidado del más pequeño/a, a la vez que aprovechan la oportunidad de reforzar sus aprendizajes previos.

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